“Los primeros víveres fueron comprados con un préstamo”

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El emprendedor Manuel García tiene planes de expandir y hacer mejoras en su establecimiento comercial, según sea posible.
Manuel García es el propietario de un colmado que fue levantando con esfuerzo y sacrificio

El piso de un patio vació en le trae grandes recuerdos a Manuel García. En uno así comenzó un pequeño negocio que con los años ha ido ampliando. Manuel es un hombre sencillo, alegre, amigable y un ejemplo de perseverancia. Su tránsito por la vida no ha sido fácil. Ha subido y ha bajado pero persistencia no le ha faltado
“Yo soy una persona que nunca dejo que las cosas se me acaben sin tener con qué sustituirlas o rellenarlas. Pero en un tiempo –viviendo en la capital- me vi en esa situación, en la que casi todo se me agotó. Casi perdí lo poco que poseía. A pesar de ello, insistí hasta hacer realidad “Mi Sueño, que es el nombre que le puse al colmado que luego de gran esfuerzo logré establecer”, le cuenta Manuel al periódico elCaribe.

Los primeros víveres los compró con dinero que tomó a prestamistas informales, pagando grandes tasas o intereses. Con esa venta ganó sus primeros pesos. Sin embargo, por falta de conocimiento no le fue muy bien con sus primeras inversiones.
“Tenía que pagar semanalmente dinero a rédito. No me quedó de otra que devolverme a mi campo en San Juan de la Maguana, llevándome mi familia de la cual no me he separado sin importar las circunstancias. He querido inculcar en sus hijos los valores que obtuve de mis padres”, rememora. Manuel tiene cuatro hijos.

Pero tras varios años en un campo de San Juan de la Maguana, de nuevo decidió regresarse a la capital; se dio cuenta que la agricultura no era lo suyo, pues no conocía bien el oficio y eso era lo que estaba realizando en su pueblo, sin que eso rindiera resultados. Su negocio actual está ubicado en Tiradentes #13, Villa Esfuerzo, Santo Domingo Este. Se le puede contactar por el teléfono (849)212-4165

“Por más que madrugara e hiciera las labores de la tierra con mis propias manos, no me veía en mis aguas y no veía los resultados que yo esperaba, siempre me he sentido más un comerciante que un agricultor y por eso luego del vaivén, preferí establecerme en la capital con este colmado”, dice el colmadero Manuel.

“Yo tenía aquí en la capital un pedazo de tierra que había comprado. Hice una casita parada de zinc. Decidí darme otra oportunidad con los negocios y fue por eso que emprendí lo que tanto quería, que era un colmado”, expresa. El diálogo se da a media mañana, aprovechando un momento en que no hay clientes. “Tuve tiempos muy difíciles, pero a través del microcrédito formal he surtido su colmado”, dice mientras suelta una sonrisa.

Manuel ha tenido altas y bajas en la vida, pero ha sabido echar hacia adelante.

Un gran empuje

Ese microcrédito al que hace referencia llegó por vía de la Fundación Dominicana de Desarrollo (FDD), una institución que ha recorrido un largo camino en el otorgamiento de microcréditos y en la capacitación y acompañamiento financiero en el país y cada día robustece sus acciones.

Tiene 53 años de historia, un tiempo en el que se ha puesto de manifiesto el compromiso del empresariado dominicano, y llega actualmente a 20,000 clientes de microcrédito. La institución maneja casi 400 millones de pesos en cartera anual y en toda su trayectoria ha beneficiado a un millón de dominicanos.

“Después fue como una bendición de Dios que empezaron a entrar los chelitos”, expresa el propietario de Mi sueño, al comentar con agradecimiento sobre la facilidad otorgada por la FDD, incluyendo las bajas tasas de interés a la que otorgó el crédito. Manuel también administra un garaje en el mismo terreno del colmado, brindando servicios de resguardo de vehículos de noche.

Don Manuel se preocupa por su negocio y su desempeño, llevando el detalle de sus compras, ventas e inventario. Entre sus planes están echarle graba al garaje, remodelar y agrandar el colmado. Tiene una visión tan clara de lo que desea y cómo lo quiere, que lo explica como si lo estuviera mirando.

Con el fruto de su esfuerzo y su trabajo, está construyendo su casa, la cual será de dos niveles para alquilar uno y vivir el otro. “Tendré que trabajar más fuerte para poder llegar hasta donde yo creo que debo llegar”, sostiene. En 2017, Manuel García fue nominado a Premios Microempresariales Citi en la categoría unipersonal. Premios Citi reconoce el emprendimiento de micro, pequeñas y medianas empresas, que contribuyen al desarrollo de sus comunidades en el país.

Para participar de esa iniciativa de la Fundación Citi, los interesados deben recopilar su historia de vida y fotografías en la que se muestren realizando su actividad de negocio, además de suministrar el formulario correspondiente. Los seleccionados son evaluados en las categorías: Microempresa Familiar, Microempresa Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente, Microempresa Agropecuaria, Microempresa Educativa, Microempresa Joven Emprendedor, , Comercio y/o Servicio y Microempresa Unipersonal, entre otros.

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