Para Luis Abinader

Nuestras felicitaciones por haber logrado lo que muchos políticos añoran luego de una larga carrera y difícilmente alcanzan. Unos movidos por la ambición del poder, otros por el ideal de servicio al país. Lo inscribo a usted en el grupo de los que desean servir al país.
Llega usted en el momento más difícil que cualquier país haya soñado. Si a los empresarios la crisis nos quita el sueño; a usted, que tendrá que cargar no con un reto de hacer sobrevivir una empresa, sino con el cúmulo de responsabilidades de cargar con todos los problemas de una nación, no le permitirá descansar.

Los retos son de orden sanitario, económico y tendrá el apoyo de políticos importantes, pero también el resentimiento de otros que no soportan haber perdido y querrán hacerle la vida imposible.

Recuerde que no es cierto que usted ganó con el 53% de los votos, su votación fue mucho mayor porque muchos que anhelaban un cambio no se atrevieron a salir a votar por temor a la pandemia, esa es su gran base de apoyo.

El tiempo es muy corto, se juramentará el 16 de agosto y si usted y su equipo no toman las decisiones necesarias rápidamente, pronto verá que los cuatro años se esfuman a una velocidad pasmosa.

El gobierno que Usted sustituye vivió un mundo que se caracterizó por uno de los periodos de crecimiento más largo. Estados Unidos llegó a tener prácticamente pleno empleo y cuando a nuestro vecino del norte les va bien a nosotros nos va mejor.

Muchas de sus obras, como todo gobierno, quedarán para la posteridad con logros, planes pendientes y fracasos, somos humanos.

Hoy recibe una deuda del Sector Público no Financiero, a mayo de US$38,309.10 millones; Deuda Pública Consolidada (DPC) cercana a USD$47,482MM, el 56% del PIB y tendrá que recurrir a los organismos internacionales y al FMI como todos los demás países y mientras más rápido, mejores serán las condicionalidades.

Su gobierno debe distinguirse por austero, terminar con el uso de vehículos suntuosos, viajes de delegaciones que parecen venir de países petroleros ricos y no de una economía pobre, evitar remodelaciones de edificios, gastos de representación. Todo ese dinero que se pierde, hay que invertirlo en salud y mantener programas que lleven alimentos a los miles de familias que hoy acuestan a sus hijos con agua de arroz para matarles el hambre.

Tome medidas contra los que no respeten el uso de mascarillas y el distanciamiento, es una lástima que después de haber, con toda lógica, decidido no ir a Fase III nos fuimos a la fase de la imprudencia. Ahí están los números que nos colocan con 40,790 casos de Covid, cuando todas las regiones de nuestro caribe turístico, apenas entre todos, han reportado 21,311 casos.

En el sector eléctrico le aseguro que tiene grandes oportunidades con el precio del petróleo actual. Ya me hubiera gustado a mi tener el barril a 40USD y no a 120USD cuando me tocó manejar dicho sector y con algunos políticos opuestos a mejorarlo porque creían ser sus dueños; uno de ellos se presentó en mi oficina para amenazarme que si seguía mejorando EDESUR no me aprobarían préstamos, chantaje que se quedó sólo en palabras. Muchos de ellos hoy no están.

Tenemos una parte de nuestra prensa que muy pronto empezará a enfrentarlo, como entiendo que usted no sucumbirá a pagar bocinas, no las necesita y al final la población los tiene bien identificados, que responden en contra de cualquier planteamiento de ellos y el único efecto positivo de su adulonería es engrosar sus fortunas.

Mantenga los programas sociales muy necesarios, pero es importante enseñar a trabajar, facilitar empleos, apoyar a las ONG’s que son un verdadero apoyo a las necesidades de la población con un manejo eficiente de recursos.

Los empresarios estamos pasando situaciones muy difíciles, seguro que necesitaremos más financiamientos, continuar con las flexibilidades tanto en el pago de anticipos que no deben calcularse en base a los beneficios del 2019, como de las normas prudenciales que sigan permitiendo restructurar préstamos y que existan diferencias en dichas normas por aplicar, dependiendo del tipo de sector: industrial o comercial.

Pero muchas veces, más que facilidades crediticias, extensiones de pago de impuestos, lo que necesitamos es un Estado amigable, que no nos haga perder el tiempo, que termina resultando en mucho dinero o el fracaso de proyectos.

La permisología, los cobros por demoras en puerto, los fletes tanto terrestres como marítimos, especialmente estos últimos, tienen que ser revisados sin costo para el gobierno, pero con un impacto en los costos locales y de exportación que nos permitirían no sólo ser más competitivos sino generar muchos empleos.

Hoy más que nunca se hace necesario el trabajo flexible, al que se han opuesto nuestros amigos sindicalistas, pero esto permitirá contratar por horas a muchos jóvenes con la posibilidad de que perciban ingresos para sus necesidades básicas y ganar experiencia que les serán muy útiles en sus vidas como profesionales.

Construir viviendas para que todos puedan tener un hogar es la pasión y visión que sostengo por años e impulsada desde Hábitat para la Humanidad, donde para este año en el mes de noviembre hubiésemos contado con la visita del presidente Carter y su esposa para construir viviendas en los Alcarrizos.

Esos planes como todos, lamentablemente han sido pospuestos. Pero debe ser el motor para iniciar un ambicioso programa de viviendas que nosotros, recordando el “NEW DEAL” del presidente Roosevelt, hemos llamado “RENACER”, estructurado como un proyecto público privado, con el apoyo entusiasta de su gobierno, con el de Hábitat Internacional y Hábitat Dominicana, empresas constructoras, asociaciones empresariales, una verdadera revolución que generará tremendos efectos sociales y económicos.

Esto generará un tremendo impacto en la educación y la salud de nuestros niños que tendrán un lugar seguro donde vivir, reducirá la alta tasa de embarazos fruto del hacinamiento. No podemos seguir con dos sociedades, una que lo tiene todo y otra que no tiene nada y cuyas condiciones promueven la promiscuidad, la drogadicción y la inseguridad.

Tenemos que cambiar la forma como nos percibe el Economist, que dice: “Las elecciones en la República Dominicana necesariamente no promueven cambio, la política dominicana se distingue por un centrismo y un consenso empresarial amigable con una propensión a la corrupción y una lucha débil al clientelismo que no previene su implementación”.

Para una parte inmensa de la población ese es su gran reto. Usted tiene la capacidad, ha nombrado un gabinete de hombres y mujeres que han tenido como bandera una sociedad mejor.

Sus adversarios en la campaña querían presentarlo como un candidato sin planes, eso hicieron con Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos cuando era candidato y cuando llegó al poder sacó su gran país de la depresión de los años treinta, precisamente con construcciones y el sector eléctrico.

Llenémonos de orgullo con licitaciones transparentes; con una modificación de la ley de compras y contrataciones; con una modificación de la ley electoral, que no sólo reduzca los millones que se pierden, sino que limiten seriamente lo extenso de las campañas. No gaste millones en publicidad, inviértalo en la gente, que ese será el verdadero cambio.

Por último y no lo molesto más, un fiscal independiente, no para hacer una cacería de brujas, pero que se entienda que en este país hay orden y que internacionalmente no nos presenten como un paraíso de corruptos, evasores y narcos.

Estas dos frases, una de Nelson Mandela, que nunca olvido y que espero le sirvan, “Nadie se hizo experto en un día, por eso fallar es parte del aprendizaje”; y la otra, de Franklin Delano Roosevelt, “La prueba de nuestro progreso no es que aquellos que tienen mucho tengan más, sino que quienes tienen demasiado poco tengan más”.

¡EXITOS! ¡!Que Dios le dé la fortaleza para el reto que tiene por delante!
Su amigo, Celso.

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