El peligro de los “números absolutos” en la economía digital y la “amazonización” de la venta al detalle 

La semana pasada el presidente Danilo Medina hablo en su discurso a la nación sobre las medidas de distanciamiento social que han aplicado en términos de la crisis delCOVID19.

En uno de sus puntos, el mandatario comparó las acciones tomadas por República Dominicana frente a la pandemia  con la ciudad de Nueva York y para ello se basó en el reporte de la multinacional Google sobre movilidad. 

Vale la pena tomar en cuenta el hecho de que este informe fue elaborado por Google para ayudar a los funcionarios de salud publica en los países para comprender las respuestas a las orientaciones de distanciamiento social relacionadas con COVID19.

Más aún, desde la multinacional se informa que no debe ser usado con fines de diagnostico medico, pronostico o tratamiento, mucho menos como guía o un instrumento para establecer políticas, sino para entender, a partir de la tecnología de precisión de ubicación y categorización geográfica, cómo las personas se han distanciado socialmente. 

Los gigantes tecnológicos manejan mucha data, pero debido a sus acuerdos de privacidad y contratos ejecutables en los mercados, no pueden abrir y disponer la información de sus usuarios. Por eso sus reportes globales se basan en por cientos que no son información concreta, sino más bien un panorama.

En lo personal me preocupa que quienes estén dandole consejos al primer mandatario sobre temas tecnológicos no estén tomando en cuenta las dimensiones absolutas. Y esto puede verse en el hecho de que en ocho años de discursos, solo se han tocado temas tecnológicos apenas tres veces, excepto para referirse a elementos de República Digital.

Tomando esto como premisa, quiero llamar la atención sobre el peligro que representa utilizar números globales para tomar decisiones de alcance local. El uso de números absolutos que muchas veces no incluyen nuestras variables locales y trabajan a partir de presunciones globales. 

Por eso, cuando Google dice que en República Dominicana hay un 58 por ciento menor de interacción en el sector de farmacias y ventas al por menor en comparación con el número de Nueva York, hay que indagar la cantidad de farmacias que hay solo en Manhattan versus las que existen en el Gran Santo Domingo e incluso en todo el territorio dominicano. Ambas cifras no son proporcionales.

Extrapolemos esto a la economía digital, donde se sigue comparando y utilizando indicadores globales que al final no contextualizan la realidad del país. 

Y por esto la referencia al informe de Google en el discurso presidencial reciente. Cuando tenemos hacedores de políticas publicas que al final de cuentas están mirando un contexto que no conecta con la situación local.

Aunque estemos en medio de una pandemia, no es lo mismo el cierre de comercios en Estados Unidos -país permitió a las operaciones de comercio electrónico seguir funcionando- que en República Dominicana, en donde el toque de queda solo cuenta como excepción a las empresas de distribución de alimentos, empresas que perfectamente podrían seguir funcionando mediante comercio digital. 

Un articulo bajo la firma del economista Andrés Dahuajre hijo en este mismo diario trata el tema de la “amazonización” de la venta al detalle (retail) en el país fruto de las medidas tomadas por el gobierno frente al COVID19. 

El articulo plantea que las compras online a empresas globales es tienen una connotación desleal al comercio nacional, en tanto no se están pagando los impuestos a la DGII y a Aduanas. Considero que este no es el momento para pensar en el gravamen de la economía digital sino mas bien para articular a los emprendedores de forma que estos no tengan violentar el decreto de emergencia nacional. 

¿Ante los ojos de la constituciónAmazon es un monopolio? El propio país a través de sus gobernantes catalizó el monopolio de las plataformas digitales globales hace unos quince años atrás al no ponerle caso a una economía digital en pleno desarrollo. 

Si los reclamos de gravamen ya están siendo observados por la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) desde el año pasado, a fin de articular un debate regional que evite añadir gravámenes excesivos a los consumidores de la región.

Por esta razón comparto siete recomendaciones para articular el debate sobre las trabas al comercio digital local en estos tiempos de pandemia, cuarentena y establecimientos físicos cerrados:

  • Lo primero es dar dar permiso a las empresas de forma que estas puedan abrir sus negocios para el despacho online, desde hacerlo vía WhatsApp hasta una tienda virtual.

  • En segundo termino, es menester revisar las propuestas de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) en materia de economía digital para proteger al consumidor. 

  • Un tercer aspecto consiste en incentivar fiscalmente, tal como lo hicieron con las empresas de courrier hace más de diez años, a los negocios que tengan la facilidad de venta online y pedidos con entrega, para que de esta forma mantengan sus establecimientos cerrados. Dicho incentivo tiene que priorizar productos nacionales.

  • En ese orden de ideas, hay que enfatizar que los consumidores locales no van a priorizar las tiendas locales sobre las extranjeras hasta que las mismas no le proporcionen un valor real. Se hace necesario dejar el BAM (bulto, allante y movimiento) y ofrecer beneficios auténticos a sus clientes.
     
  • Por otro lado, se hace imperativo que el estado ceda impositivamente, ya que no ha protegido al comercio local en los últimos diez años y permitió al mismo tiempo el crecimiento desproporcionado de los actores globales que habilitaron la cadena de valor completa sin regulación alguna.

  • Finalmente, el sector financiero debe proporcionar descuentos mayores a las transacciones de comercio electrónico local, actualmente la banca nacional ofrece descuentos de hasta un 20% a las compras en plataformas como Amazon o Paypal. 

Las autoridades y el sector empresarial dominicano no deben ir en contra de la demanda, sino hacer lo que todos los dominicanos intentan desde hace un mes: adaptarse y continuar adelante. ¡Este es el mejor momento para abrir una tienda virtual!

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