A Sun

Compartir

El primer choque que llevamos es el impacto que recibe una madre con los acontecimientos adversos de sus vástagos caracterizados como uno bueno y otro malo, tal cual Caín y Abel. Y ese es un enfoque certero en una historia que va de lo dramático a lo trágico, -como bien es la historia de los de abajo-; pero sobre todo lo que hace viable la historia es el uso de la dinámica familiar, un recurso dramático clásico, y que es muy bien explotado (como igual ocurre en la mayoría de los filmes envolviendo una familia). Los personajes son tipos, no llegan a la caricatura como suele ser en los dramas hechos con un manual en la mano. El filme, al construir su narrativa, lo hace con espectacularidad desde la primera escena implorando toda nuestra atención. A cada escena hay algo nuevo que ocurre, y casi siempre la mujer es una de las víctimas. Esa primera parte del filme sufre un giro fuerte para presentarnos el “después” de los acontecimientos de esta familia a todas luces desajustada, tal como lo es la sociedad que la anida. Su narrativa cobra dimensión épica cuando ante la adversidad hay un soplo de ímpetu en esa familia por rehacer la vida familiar; aunque en la segunda mitad de la trama el bajo mundo inhóspito le juega una mala pasada mostrando interacciones imprevistas entre los personajes. Uno de los asuntos tomados en la construcción de la historia es la depresión que deviene en la conducta de uno de los personajes cuyas metáforas dan el enfoque poético y es cuando percibimos el porqué del título y da pie al hermoso cierre de final del filme. Nadie en la familia percibe la depresión de uno de sus miembros hasta que ocurre la tragedia. “Aprovecha el día, decide tu camino” es un slogan machacón en la trama que resulta irónico ante las tantas sufrimientos de los personajes focos, y resulta cáustica precisamente porque ante su llamado positivista y utilitario asistimos a toda suerte de arrepentimiento, tragedia y reconciliación familiar. El filme tiene una distintiva forma en su iluminación y fotografía que seduce a primera vista. El uso de sombras y luces nos revela el sub de los personajes. Esto es obvio en la composición escénica que procura explicitar interioridades -aunque las maravillosas actuaciones las evidencian con exactitud-. Sus casi tres horas se pasan a un ritmo ralentizado a propósito. Usa un truco de manual: incorporación de escenas bien humoradas puestas con frecuencia puntual. En Netflix con ese título.

HHHH Género: drama. Duración: 156 minutos.

Mantente informado

Recibe en tu correo actualizaciones diarias
de las noticias mas importantes de la actualidad.

Compartir
Noticia anteriorMi mejor día, de Julio Pineda
Noticia siguienteLa Universidad y la necesidad de vincular la docencia y la investigación