Irreverencias y profanaciones de Mark Twain: La pequeña Bessie (9)

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En el capitulo III de “La pequeña Bessie” se pone de manifiesto el interés y la preocupación, la fina sensibilidad de la niña en relación al arbitrario sistema de prohibiciones y castigos y la cantidad de sufrimiento que Dios impone a sus criaturas por las cosas malas que hacen:

—Mamá, si una persona con el nombre de Jones mata a una persona con el nombre de Smith solo por diversión, es un asesinato, ¿no es así, y Jones es un asesino?
—Sí, mi hija.
—¿Y Jones es culpable por eso?
—Sí, mi hija.
—¿Por qué mamá?
—¿Por qué? Porque Dios ha prohibido el homicidio en los Diez Mandamientos, y por lo tanto, quien mata a una persona comete un crimen y debe sufrir por ello.
—Pero mamá, ¿y si Jones tiene desde su nacimiento un temperamento tan
violento que no puede controlarse?
—Debe controlarse a sí mismo. Dios lo requiere.
—Pero él no hizo su temperamento, mamá, él nació con él, como el conejo y el tigre; y entonces, ¿por qué debería ser considerado responsable?
—Porque Dios dice que él es responsable y debe controlar su temperamento.

A la pequeña Bessie no la convence el razonamiento. Para ella se trata de un problema de ingeniería humana. Se pregunta si todo no podría haber sido diferente si se hubiese diseñado de otra manera a los seres vivientes, sobre todo a los humanos. Entiende que hay corregir los errores de diseño:

—Mamá, cuando Dios diseñó a Jones podría haberle dado el temperamento de un conejo, si hubiera querido, ¿no es así?
—Sí.
—¿Entonces Jones no mataría a nadie y no tendría que ser ahorcado?
—Cierto.
—Pero Dios decidió darle a Jones un temperamento que lo haría matar a Smith. ¿Por qué, entonces, no es Él responsable?
—Porque también le dio a Jones una Biblia. La Biblia le da a Jones una amplia advertencia de no cometer un asesinato; y si Jones lo comete, él solo es el responsable.

El argumento parece contundente, pero la pequeña y curiosa Bessie se queda pensando y más adelante le pregunta a la madre si Dios hizo también unos bichos tan asquerosos y destructivos como las moscas, responsables de la muerte de millones de seres vivientes, y con qué propósito. En su infinita sabiduría, la madre sabe que sí, que Dios hizo las moscas aunque no conoce el propósito, pero está convencida de que es un buen propósito. Entonces Bessie le pregunta:

—¿Dios les dio una Biblia a las moscas?
—Por supuesto que no.
—Tú has dicho que es la Biblia la que hace al hombre responsable. Si Dios no les facilitó una Biblia a las moscas para eludir la naturaleza que deliberadamente les concedió, entonces Dios sería responsable. Le dio a la mosca su naturaleza asesina y la envió sin el freno de una Biblia o cualquier otra restricción para cometer asesinatos al por mayor. Y así, por lo tanto, Dios es el mismo responsable. Dios es un asesino. El señor Hollister lo dice. El Sr. Hollister dice que Dios no puede hacer una ley moral para el hombre y otra para sí mismo.

En el capitulo IV el interés de Bessie se traslada a otro tema visceral: el de las vírgenes y la virginidad:

—Mamá , ¿qué es una virgen?
—Una señorita.
—Bueno, ¿qué es una señorita?
—Una niña o mujer que no está casada”.
—El tío Jonas dice que a veces una
virgen que ha tenido un hijo...
—¡Tonterías! Una virgen no puede tener un hijo.
—¿Por qué no puede ella, mamá?
—Bueno, hay razones por las que ella no puede.
—¿Qué razones, mamá?
—Fisiológicas. Tendría que dejar de ser virgen antes de poder tener el hijo.
—¿Qué quieres decir, mamá?
—Bueno, déjame ver. Es algo como esto: un judío no podía ser judío después de haberse convertido en cristiano; no podía ser cristiano y judío al mismo tiempo. Muy bien, una persona no podía ser madre y virgen al mismo tiempo.
—Por qué, mamá, Sally Brooks ha tenido un hijo y ella es virgen.
—¿En verdad?, ¿Quién dice eso?
—Ella misma lo dice.
—¡Oh, no me digas! ¿Hay otros testigos?
—Sí, en un sueño. Ella dice que la secretaria privada del gobernador se le apareció en un sueño y le dijo que iba a tener un hijo, y resultó ser así.
—No me extrañaría! ¿Y dijo que el gobernador era el responsable?
En el capítulo V, lo que había comenzado como un chisme local se traslada de nuevo al ámbito de la teología y las preguntas de Bessie se vuelven cada vez más impertinentes. Ahora se interesa por el misterio de la Virgen María. Dice que el Sr. Hollister afirma que “la Virgen María ya no es virgen, es una ex virgen”. La madre se escandaliza:

M.—¡Es falso! Oh, como ese malvado impío trata de socavar la santa creencia de una niña inocente con sus tontas
mentiras...
B.— Pero mamá, en serio, crees que sigue siendo virgen, una virgen real, ¿sabes?
M.— Ciertamente lo es; y nunca ha sido más que una virgen: ¡oh, la Adorable, la pura, la impecable, la intachable!

Bessie le dice que según el Sr. Hollister eso no es posible porque María tuvo cinco hijos después de la inmaculada concepción y que la virginidad de María no la compraría nadie a ningún precio en un mercado de valores.

La madre de Bessie se desespera, la pone de castigo. No sabe que hacer con ella. Pero la pequeña Bessie es incorregible. En el VI y ultimo capítulo volverá a escandalizar a su querida y ya impaciente madre con preguntas y razonamientos irreverentes:

—Mamá, ¿es Cristo Dios?
—Sí, mi hija.
—Mamá, ¿cómo puede ser él mismo y alguien más al mismo tiempo?
—No lo es, mi amor. Es como los gemelos siameses: dos personas, una nacida por delante de la otra, pero igual en autoridad, igual en poder.
—Ahora lo entiendo, mamá, y es bastante simple. Un gemelo tiene relaciones sexuales con su madre y se engendra a sí mismo y a su hermano; y luego tiene relaciones sexuales con su abuela y engendra a su madre...
El último tema por el que se interesa la pequeña Bessie concierne a la falta de originalidad de la Biblia y el comportamiento sexual de Dios, de todos los dioses. El Sr. Hollister —argumenta Bessie—, dice que todos los dioses hacen lo mismo y la madre le pregunta:
—¿De qué manera, querida?
—Ir por ahí desvirginando vírgenes. Él dice que nuestro Dios no inventó nada nuevo: todo era viejo y mohoso antes de que se lo apropiara. Dice que no ha dicho nada original, sino que copió su Biblia y su diluvio y su moral y todas sus ideas de dioses anteriores, que las obtuvieron a su vez de otros dioses más antiguos. Él dice que nunca hubo un dios que no haya nacido de una Virgen. El Sr. Hollister dice que ninguna virgen está segura donde está un dios... y me aconsejó que cerrara la puerta con llave todas las noches, porque... aunque solo tengo tres años y medio y estoy bastante a salvo de los hombres...

Esta vez la mamá de Bessie la mandó terminantemente a callar, le prohibió nueva vez que frecuentara al Sr. Hollister y le ordenó que se ocupara de otro asunto menos desagradable que la teología. Pero es posible que la pequeña Bessie la desobedeciera a la primera ocasión que se presentara.

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