Valdez y los Tigres se crecen ante las Águilas

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Momento de acción del partido de anoche entre Tigres y Águilas.
El derecho volvió a brillar para el Licey, que anoche puso en dos su número mágico para ir a la final. El Escogido también ganó y continúa con vida

Miles de fanáticos que marcaron una excelente asistencia. Los dos grandes rivales de la pelota local. Muchas carreras, imparables, errores, empujones, y una presión que se sentía por los predios del viejo parque del Ensanche La Fe desde tempranas horas del día. Pero hubo un solo César Valdez.

Valdez, uno de los mejores serpentineros de este torneo, volvió a erigirse como un gigante en la lomita con seis entradas y un tercio de dos carreras, una limpia, para guiar al Licey a una crucial victoria 7-4 sobre los Águilas Cibaeñas y así tocar las puertas de la final del campeonato de béisbol otoño-invernal.

El derecho Valdez (2-0) cedió ocho hits, retiró a siete por la vía del ponche y pudo, cual mago escapista, salir de varias situaciones difíciles, especialmente aquellas en las que su defensa no le ayudaba. Licey cometió cuatro errores.

Licey, que había perdido cinco partidos en línea, redujo su número mágico en dos con relación a las Águilas, obligadas a ganar cada uno de sus dos partidos restantes y abrigarse a la esperanza de que los azules pierdan al menos uno para volver a empatar con ellos.

Licey, que anoche estrenó un nuevo dirigente en la persona del conocido Luis “Pipe” Urueta, puede pasar hoy a la final si vencen a los Toros en la Capital y las Águilas sucumben en Santiago contra los Leones del Escogido, que anoche ganaron y siguen con vida, aunque la misma pende de un hilo. Los escarlatas derrotaron 2-0 a los Toros en La Romana.

Por las Águilas, perdió Jon Niese (1-1), que anoche lanzó con tres días de decanso. Erick Aybar, Emilio Bonifacio y Hanley Ramírez remolcaron seis de las siete vueltas de su equipo.

Valdez salió en el séptimo tras un out y recibió una ovación de una buena parte de los 14 mil presentes en el Quisqueya, según la transmisión del Licey. Lo celebró en grande con muchos gestos.

Alfredo Simón apagó una rebelión amarilla en el mismo séptimo, induciendo a Carlos Gómez a batear para doble matanza. Simón le dijo unas palabras a la cueva de las Águilas y ambas bancas se vaciaron, pero todo se calmó. Licey y Águilas dieron un espectáculo completo. Anoche, Valdez volvió a demostrar su valía y los Tigres huelen a serie final.

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