“Las artes aquí adolecen de apoyo público y privado”

Richardson Díaz ganó el Premio Anual de Teatro Cristóbal de Llerena por la obra “El Motín de la paloma”.

Desde su infancia, la literatura formó parte importante de su vida. Comenzó con libros tan clásicos como el “Viaje al centro de la Tierra” de Julio Verne, autor que admiró profundamente. Su primer encuentro con las artes escénicas fue en su juventud, cuando estaba en el bachillerato y formó parte de un grupo teatral. Ese fue el inicio de una carrera a la que se ha entregado por completo, y cuyo esfuerzo se ha visto recompensado. Se graduó en el 2008 de Teatro en Bellas Artes y luego se profesionalizó de Periodismo de la UASD, aunque nunca ha ejercido esa última carrera. Richardson Díaz ganó este año el Premio Anual de Teatro Cristóbal de Llerena, del Ministerio de Cultura, por la obra titulada “El Motín de la Paloma”.

¿De dónde es y cómo fue su infancia?
Nací en Santo Domingo. Mi infancia fue muy buena. Me crie fundamentalmente con mi madre, ya que mi padre vivía en Estados Unidos. Desde pequeño me gustaba mucho leer. Recuerdo que el primer libro que me encantó fue “Viaje al centro de la Tierra” de Julio Verne. Desde ese momento me apasioné por las obras de ese escritor. Después comencé a leer otros autores.

¿Cómo fue su primer contacto con el teatro?
Estudié en el Liceo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Allí había un grupo de teatro. En esos momentos yo no pretendía ser artista ni sentía ninguna vocación para eso. De hecho, no me iba muy bien en Educación Artística. Sin embargo, por petición de la profesora Josefina Barceló entré al grupo, y de ahí saqué la nota para esa materia. Entré como tramoya. Había un compañero que vivía cerca de mi casa y a veces tenía que esperarlo, así que aprovechaba para aprenderme los libretos y ver los ensayos. Y como suele suceder, faltó en una ocasión uno, y el profesor Jesús Rivera me pidió que dijera líneas de un personaje. A partir de ahí, creció en mi esa pasión. Hasta ahora no me he bajado de las tablas.

¿Qué siguió en su carrera?
Cuando terminé el bachillerato no pretendía ejercer el teatro como profesión, ya que solamente lo veía como una afición. Así que me inscribí en la UASD a estudiar Ingeniería, pero después de dos semestres me salí, porque al mismo tiempo estaba participando en un grupo de teatro que habíamos conformado mis excompañeros de bachillerato y yo, y que me ocupaba mucho tiempo por los ensayos. En ese grupo tuve el privilegio de participar en festivales y bienales, también trabajar con directores como Miguel Montalvo, Domingo Sepulveda, Emmanuel Carbuccia, entre otros. Al ver toda mi entrega en el teatro, me dijeron que como ya había dejado la UASD, debía enfocarme en estudiar este arte. Así lo hice. Me fui a Bellas Artes. Me gradué en el 2008 de Teatro. Luego estudié Periodismo en la UASD, pero nunca lo ejercí.

¿Alguna obra que le haya marcado?
Todas las obras que he realizado me han marcado de alguna manera. No obstante, hubo una que me convenció de que yo no iba a dejar de hacer teatro. Se llama “Gobierno de Alcoba”. Aunque era aficionado cuando estaba con mis compañeros, asumíamos el compromiso con mucha seriedad, a pesar de que no contábamos con la técnica. Esta obra, de Samuel Rovinski, narra la historia de María, la amante del dictador de un país indeterminado, que quiere ser asesinado por un revolucionario llamado Martínez, que interpretaba yo. En esa obra nuestra entrega fue absoluta.

Cuéntenos sobre su papel de director teatral
He podido dirigir varias obras. Entre ellas “Juicio de una zorra”, que estuvo nominada en los premios Soberano a mejor obra, mejor director y mejor actriz, quien era Elvira Taveras. Fue un monólogo que trata de Helena de Troya, pero una Helena más de estos tiempos, que cuenta por qué ella realmente no fue la culpable de la Guerra de Troya y cómo la historia ha sido mal contada. Fue un texto que no era mío. También dirigí “La Capitana”, que igualmente es un monólogo, interpretado por la actriz Clara Morel, que narra la vida de una mujer que lleva en un barco el cadáver de su hijo en un ataúd, luego la embarcación se detuvo y todo el mundo la abandonó, sin embargo ella siguió intentando hacer andar el barco. Con esa obra gané el tercer lugar en un concurso de Casa de Teatro. Ese fue mi primer premio. He tenido otros, como el más reciente, del Ministerio de Cultura, el Premio Anual de Teatro Cristóbal de Llerena por la obra “El Motín de la paloma”.

¿Cómo ve el teatro en nuestro país hoy día?
Tenemos buenos actores y buenas actrices actualmente. Lo que es más, tenemos propuestas interesantes de dirección. Es indiscutible, se hace teatro y la gente va a disfrutarlo. Pero también hace falta que las actuaciones profesionales no solo se lleven a cabo en la ciudad. Además, tenemos que recibir mayor respaldo, eso es un reto grande, porque las artes aquí adolecen de apoyo público y privado, sobre todo la danza y el teatro.

Panorama
Tenemos buenos actores y buenas actrices actualmente. Lo que es más, tenemos propuestas interesantes de dirección”.

Decisión
Me dijeron que lo que debía hacer era dejar la UASD para estudiar este arte. Así lo hice. Me fui a estudiar a Bellas Artes. Me gradué en el 2008”.

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