La plantacion y la contraplantacion en la Historia del Caribe: Reflexiones de Jean Casimir en La Invención del Caribe (San Juan, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1997)

Conocí por primera vez de la obra de Jean Casimir preparando las clases para un curso que recién se me había asignado sobre historia de Haití y la República Dominicana. La universidad donde enseñaba, Universidad de Hunter, del sistema público de la ciudad de New York. Ante la gran cantidad de estudiantes dominicanos y haitianos, buscando comprender los problemas que estaba confrontando la creciente inmigración haitiana en la República Dominicana solicitaron la creación de un curso sobre la historia de Haití y la República Dominicana.

El texto que utilicé para el curso era el libro del reconocido profesor, Laurent Dubios, especializado en el mundo y la cultura Atlántica, pero sus enfoques son primordialmente sobre el Caribe francés y Haití. El título de su libro fue Haití, Aftershoot of History. (Haití, los temblores históricos de Haití).Carolina del Norte: 2004.
En su libro el profesor Dubois hace referencia a una cita de Jean Casimir, en el sentido de que la historia de Haití, debe leerse como “una confrontación entre la plantación y la contra plantación”, pues algunos sectores de la clase dominante emergente, después de la revolución de 1794-1804, aspiraran a la reinserción de la plantación sin esclavos, pero con mano de obra forzada, utilizando los antiguos esclavos ahora libre como resultado de la derrota del colonialismo francés. Muchos de estos libertos, tenían acceso a la tierra, siendo no solamente libres sino también pequeños productores, es decir campesinos que producían para el mercado y para su propio sustento familiar.

La posesión de la tierra como el bien que asegura la reproducción del productor individual y de la familia constituía la plena expresión de la libertad en el periodo post-revolucionario. Pero las urgencias para construir el nuevo orden, libre de la explotación inmisericorde de la plantación, se vio boicoteada en ambiente de mucha hostilidad internacional, por la posibilidad de reinstaurar la plantación en el nuevo contexto histórico, no solamente por la Francia napoleónica, sino también por algunos de los líderes haitianos.

La creación de un nuevo orden en el Caribe post-abolicionista y post-revolucionario constituyen las reflexiones de Jean Casimir, en su publicación, La Invención del Caribe, San Juan Puerto Rico, editora de la Universidad de Puerto Rico, 1997. El libro está divido en 8 capítulos, analizado con una perspectiva histórica multidisciplinaria los múltiples problemas que confronta la región, que combinando lo pasado con lo presente, para otear un futuro más promisorio para la región. Los primeros cuatros capítulos, es una mirada histórica sobre la región, donde se analizan los múltiples caribes y los lazos comunes característicos de la región.
Dentro de este análisis ocupa un lugar importante la estructura social de la región y su vinculación con los diferentes Imperios europeos. Las clases dominantes blancas: los administradores coloniales, los dueños de la plantaciones, y los grupos subordinados, los esclavos, los libertos, los affranchis y nuevos libres.

Definiendo el Caribe, Jean Cassimir señala…está justificado hablar del Archipiélago de las Antillas, de las Antillas Mayores y Menores, del Caribe de habla inglesa, hispana, o de otras lenguas, de la cuenca del Caribe, o sencillamente del Caribe. No obstante, cada una de estas regionalizaciones se refiere a subconjuntos de un mismo orden, y para incluir a Haití, Barbados, Cozumel y San Andrés en una misma región, es preciso dejar a un lado los fenómenos políticos y enfocar solo la geografía física. Si bien la regionalización expresa una configuración espacial, también remite a una perspectiva histórica “Casimir: 98).

Los problemas que confronta el Caribe para elaborar una estrategia de crecimiento económico endógena y sostenida, y La pobreza generalizada que caracteriza la región tiene mucho que ver con su herencia colonial, la sobrevivencia de estructuras similares a las plantaciones de los siglos XV11 Y XV111, empezando por la estructura de la propiedad de la tierra, que ha obstaculizado el pleno desarrollo de un campesinado independiente.

Si analizamos las relaciones entre las plantaciones y el campesinado, la propia condición de convertirse en campesino constituye un acto de resistencia contra la plantación, pues esta última nunca se preocupó por la reproducción interna de su fuerza de trabajo, la solución a la problemática de abastecimiento de fuerza de trabajo lo constituía la continua inmigración de fuerza de trabajo, la trata negrera , y en el periodo post-abolicionista, la contratación de migrantes chinos, Indues, Yucatecos, etc.

El impacto del campesinado en la economía caribeña, de acuerdo con W. K. Marshall es significativo, pues, ” la actividad campesina modificó el carácter de una economía y de una sociedad centradas esencialmente sobre la plantación según los términos de su proyecto original. Los campesinos introdujeron numerosas innovaciones en la vida económica de la comunidad. Además de producir una gran variedad y cantidad de productos agrícolas de primera necesidad y de crear diversos tipos de ganado, introdujeron nuevos cultivos o reimplantaron cultivos antiguos.
Esto diversificó el patrón básico del monocultivo. Bananos, café, cítricos, cocos, cocoa y palo de Campeche, en Jamaica, cocoa, arrurruz, especias, bananos y palos de Campeche en las islas de Barlovento, fueron cultivos que los plantadores adoptaron, y que llegaron a ser productos importantes de exportación alrededor de 1870. No todos estos cultivos fueron exitosos. La capacidad de los campesinos para combatir las enfermedades de cultivos como la cocoa y el banano siempre se vio seriamente limitada por su falta de conocimiento y de capitales” (W.K.Marshall, en Casimir: 177).

El desarrollo de las sociedades caribeñas, su proceso de descolonización, la creación de una cultura propia y su organización en Estados y Naciones, a partir del siglo XIX hasta hoy día, han sido resultado de un esfuerzo titánico caracterizados por la creación de una sociedad, una cultura, una economía y un ambiente que negara la plantación y todo su organización social represiva.

De ahí la importancia de la confrontación entre plantación y contra plantación, ” la distancia entre una y otra es lógica, ello explica: a-la función primordial que desempeñan los criollos para vincular ambos sistemas; y el hecho de que los grupos dominados intentaran resolver sus problemas al margen del sistema dominante. Para los oprimidos, la plantación era un sistema enemigo que debían contrarrestar o, cuando menos evadir. Esta actitud fundamental se manifestó por doquier, tanto en la destrucción de la sociedad de la plantación de Saint Domingue en 1803 como en la resistencia clandestina de las islas- plantación” (Casimir: 248).

El germen de las naciones y los estados caribeños, son el resultado de un proceso de descolonización que se expresó en la creación de una cultura, una economía, una sociedad y ambientes alternativos que se concretizaron en la contra-plantación. La cultura caribeña está viviendo momentos de efervescencia, una de cuyas manifestaciones son las migraciones y la creación de comunidades diasporicas causadas por la pobreza extrema y la degradación de los estilos de vida.

Refiriéndose a las migraciones transnacionales de los pueblos caribeños, señala Casimir, “la inserción delos ciudadanos ausentes en los sistemas políticos metropolitanos brinda a los gobiernos de la región unas ventajas que en algún momento tendrán que utilizar. La cultura oprimida se reproduce en los países ricos y puede irrumpir en el seno mismo de las prácticas sociales metropolitanas. (Casimir: 290).

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Profesor Investigador del Centro de Estudios Caribeños. Universidad Pontificia Católica Madre y Maestra